I Premios Taurinos de El Debate en el Hotel Wellington: una noche de respaldo a la Fiesta
Hay noches que no se explican por el número de invitados, sino por lo que se respira. El Hotel Wellington de Madrid, el “hotel de los toreros”, acogió la I edición de los Premios Taurinos de El Debate con el ambiente de las citas que importan: conversación, oficio y una idea central repetida de distintas formas: pedir respeto y sostener lo nuestro sin complejos.
En esta primera edición, los premios reconocieron a Gema Igual (alcaldesa de Santander) y Carmen Moriyón (alcaldesa de Gijón) por su defensa y apoyo a la tauromaquia desde lo institucional. Una distinción con mensaje: hay faenas que se dan en la plaza… y hay otras que se pelean para que la plaza siga abriéndose.

Qué se celebró y por qué el lugar importaba
El Debate eligió el Wellington para entregar estos galardones en su edición inaugural, y no fue casualidad. El hotel es parte de la geografía emocional del toro en Madrid: por sus salones ha pasado media historia de la afición moderna.
La velada, según la propia crónica del acto, colgó el “no hay billetes” y mezcló poesía y tauromaquia en el mismo gesto: cultura como paraguas, y la Fiesta como una de sus expresiones vivas. Hubo una sensación compartida de “momento fundacional”: cuando algo nace bien, se nota.

Las premiadas: Santander y Gijón, dos maneras de sostener una feria
Gema Igual: Santander como feria referente del norte
El reconocimiento a Gema Igual pone el foco en una realidad que el aficionado entiende enseguida: cuando un coso se abre y la feria se cuida, una ciudad entera se ordena alrededor. En su intervención, la alcaldesa habló de orgullo de ciudad y de la repercusión de la tauromaquia cuando se abren las puertas del Coso de Cuatro Caminos, y recordó el peso de las peñas taurinas y el valor de “blindar” el compromiso con los toros desde lo público.
Más allá de la política, el mensaje práctico es claro: una feria no se improvisa. Se construye con constancia, empresa, afición y una administración que entiende que la cultura también se defiende con decisiones.


Carmen Moriyón: el regreso de Begoña y la idea de libertad
En el caso de Carmen Moriyón, el premio señala un hito reciente: la recuperación de la feria taurina de Begoña (Gijón). La alcaldesa dedicó el galardón a la memoria de una aficionada muy querida (la marquesa de Vega de Anzo, mencionada en la crónica) y puso el énfasis en algo que resonó fuerte: volver a tener toros en Gijón fue —en sus palabras— un ejercicio de libertad y democracia, fruto de la constancia de una afición y del trabajo de un equipo.
Begoña, contada así, no es solo una fecha en el calendario: es una reconquista cultural. Y eso, para el aficionado, pesa.
Un jurado con discurso: belleza, emoción y respeto
El jurado estuvo presidido por Andrés Amorós, que defendió la tauromaquia desde una idea que conviene repetir en voz alta: el toro es arte cuando aparece ese raro cruce entre belleza y emoción. También insistió en el respeto: la Fiesta no se puede imponer, pero sí se puede —y se debe— pedir que se respete.
En ese marco, se entiende una de las claves de esta primera edición: el propio jurado explicó que estos premios nacen para distinguir no solo lo que ocurre “en la arena”, sino también el mérito de personas e instituciones que sostienen la tauromaquia desde fuera.
Anfitriones, asistentes y el tono de la noche
La gala contó con anfitriones claros (presidencia y dirección del medio) y con presencia de perfiles variados: representantes institucionales, nombres del mundo del toro y profesionales que dan contexto a una primera edición que busca continuidad.
Entre los detalles que se comentaron, hubo uno bonito: el cierre del acto por parte del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que dejó una imagen de futuro al hablar de llevar un día a su hijo a Las Ventas. Esas frases, sin necesidad de grandilocuencia, funcionan como termómetro: cuando una noche deja esa sensación, es que algo se ha hecho bien.
Lo que nos llevamos en Trajes de Luces: el valor del detalle
En Trajes de Luces vivimos el toreo desde otro ángulo: el de la indumentaria, el detalle y el respeto por el rito. Y por eso estas noches nos interesan: porque recuerdan que la tauromaquia no es solo temporada y cartel; es también cultura compartida, memoria y formas.
Hubo muchos rostro conocidos que arroparon esta primera edición, desde la ganadera Cristina Moratiel que ejerció de anfitriona junto a Miguel Figueroa, los maestros retirados Curro Vázquez, Andrés Hernando, El Fundi, Cristina Sánchez, Juan José Padilla y Fernando Robleño. Ganaderos como Samuel Flores, Victorino Martín, Juan Pedro Domecq, Ricardo Gallardo, Antonio Bañuelos, Javier Sánchez-Arjona, Zacarías Moreno, Borja y Pilar Prado, Aurelio Hernando, Manolo Sanz, Fernando Guzmán y Jaime Mora-Figueroa. También asistieron matadores en activo como Ginés Marín, Tomás Rufo, Ruiz Muñoz, Jarocho y Jorge Molina, entre otros. Los empresarios Víctor Zabala y Maximino Pérez además de Garzón y Zúñiga, mencionados anteriormente.

El director de El Debate, Bieito Rubido, con todo su equipo capitaneado por Íñigo de la Riva como responsable de relaciones institucionales del medio. Así como otras personalidades como el director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Miguel Martín, el querido alcalde Álvarez del Manzano, Adolfo Suárez, Jordi García Candau, Borja Cardelús, Máximo García Padrós o Miguel Aranguren, entre otros.




